
Francisco Villarroel era un joven impetuoso, con ganas de comerse al mundo. Recibió la oportunidad de la vida de ir a estudiar a París. Nunca pensó que en esos años (finales de la década de los 80) conseguiría en la llamada Ciudad Luz la razón que más de tres décadas después lo llevaría por festivales por todo el mundo.
Su propia historia de amor fue la inspiración de Dos otoños en París, película que llegó hace dos días a los cines venezolanos. Se trata de la ópera prima de la directora venezolana Gibelys Coronado, quien hizo para la gran pantalla la adaptación del libro homónimo de Villarroel. Él, además, coescribió el guion junto a Gustavo Michelena; fue el productor de la cinta y el protagonista adulto de la misma.
La trama no solo aborda la propia para hilar la historia. Sucesos emblemáticos como la caída del Muro de Berlín y los sucesos de “El Caracazo” también se convirtieron en recursos para la realización.
No obstante, el foco está en Antonio, un joven venezolano estudiante de Derecho, y María Teresa, una joven paraguaya quien luego de ser torturada durante el gobierno de Alfredo Stroessner, se exilia en París.
—¿Cómo fue el proceso de recrear en la ficción una cadena de hechos reales?
—Tanto el libro como la película retratan los ímpetus de la juventud. La pasión que todos tenemos en ese momento de efervescencia. Y más en una época como la que retratamos que pasó de ser un mundo que vivía la eterna Guerra Fría a la apertura a otros modelos y maneras de vivir. La caída del Muro de Berlín fue un símbolo muy fuerte que no podía dejar pasar, en medio de la historia.
—¿Cuándo escribió el libro pensó que en algún momento llegaría al cine?
—Siempre hay inquietud por eso, porque uno qiere saber cómo funciona la magia del cine. Y creo que aquí lo logramos. Por ejemplo, la película fue rodada completamente en Caracas. Se ambientaron algunos sitios, como El cuartel San Carlos, las calles de Chacao o la UCV, de manera tal que pareciera París. También utilizamos la tecnología del chroma (el fondo verde) para poner imágenes. Conseguimos lo que buscábamos porque en todos los festivales donde la hemos presentado nos preguntan qué tan difícil fue rodar en París. Cuando le explicamos no lo pueden creer.
—¿Tiene pensado adaptar alguna otra de sus novelas al cine?
—Ya hicimos Tango Bar, la tenemos en postproducción. Pero, al igual que en el caso de Dos otoños en París, todo se dilató por la pandemia. Esperamos tener la oportunidad de terminarla pronto y de estrenarla sin muchas demoras para el próximo año.
Ópera prima
“Esta historia llegó a mí en el 2017 cuando Francisco Villarroel me regaló una copia de su novela. Al leerla conecté de inmediato con la historia; conecté con el universo de María Teresa, una mujer aguerrida, luchadora, líder de activistas políticos en pro de los derechos humanos de su país. Conecté también con su interior, con esa mujer que sufre al extremo, ama al extremo, se divierte al extremo, apasionada y extremadamente erótica. Supe de inmediato que era lo que estaba buscando para dirigir mi ópera prima”.
Así, la directora Gibelys Coronado explica cómo fue su aproximación a esta historia que se rodó durante tres meses, de finales de 2017 y principos de 2018, pero que vio su estreno truncado en 2020 por la pandemia. ECH
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Tomado de: Últimas Noticias
